Manifiesto,

Dicen que las palabras se las lleva el viento.
Nosotras pensamos que no.

Que las palabras importan. Y mucho.
Porque no solo nombran lo que existe, también construyen lo que somos.

Hay palabras que se desgastan.
Que pierden sentido de tanto repetirse.
Y otras que aparecen cuando por fin sabemos cómo llamar a eso que antes no podíamos explicar.

Pero hay algo que ocurre antes de todo eso.
Antes de encontrar la palabra exacta: la deriva.

Durante mucho tiempo nos enseñaron que ir a la deriva era perderse.
Nosotras pensamos lo contrario: que desviarse es necesario.
Que solo cuando el lenguaje se desplaza, cuando se tensiona, cuando duda, aparece algo propio.

En La Deriva trabajamos ahí.
En ese espacio inestable donde las palabras todavía no están del todo definidas.

Las analizamos, las desmontamos y las volvemos a construir.
No para ordenar el discurso, sino para encontrar una forma de decir que sea auténtica.
Una identidad narrativa que no suene correcta, sino inevitable.

Porque a veces, para encontrarse, primero hay que desviarse.